¿Los lunes son tristes?

En el año dos mil cinco, la agencia de viajes Sky Travel presentó una campaña de publicidad que tenía como protagonista el “Blue Monday” o bien “Lunes Triste”. La data era el resultado de una ecuación efectuada por Cliff Arnall, maestro en el Centre for Lifelong Learning, adjunto a la Universidad de Cardiff.

Arnall calculó esa data teniendo presente, entre otras muchas cosas, las condiciones climáticas de este día (frío, poca luz), el nivel de deuda adquirida a lo largo de las fiestas (la conocida “cuesta de enero”), el tiempo pasado desde la navidad, la lejanía de las vacaciones veraniegas y los primeros descalabros en los propósitos de año nuevo.

Si bien el “Blue Monday” se ha establecido en el tercer lunes de enero, la primera vez que se “celebró”, estaba ubicado en el cuarto lunes de enero (veinticuatro de enero del dos mil cinco).

El propósito de establecer esta data era contrarrestar la “supuesta pena” del día con una nueva ilusión: comenzar a planear las vacaciones veraniegas.

Y ahora es en el momento en que te sacamos una sonrisa: La comunidad científica ha considerado la ecuación de Arnall como “una impostura con medidas sinsentido”. La Universidad de Cardiff publicó un comunicado en The Guardian en el que se desligaba completamente de las teorías del maestro, aduciendo que había trabajado en la universidad a tiempo parcial, y que había descuidado la corporación en el mes de febrero.

Sin embargo… A pesar de que la comunidad científica ha renegado de la teoría de Arnall, el término “Blue Monday” ha ido ganando terreno en la sociedad, gracias, en parte, al impulso de otras empresas, que lo han usado en sus campañas de publicidad. Quién sabe, igual en escaso tiempo charlamos del “Blue Monday” como del “Back Friday” o bien del “Cyber Monday”.

¿Qué tiene de triste este lunes?

Existen 3 factores indiscutibles que hacen de este día, si no el más triste del año, sí uno de los más tristes:

Es lunes. El primero de los días de la semana marca para muchos la vuelta al trabajo. Implica madrugar, pasar tiempo fuera de casa y, claro, trabajar, lejos de las comodidades de casa y de la placidez del fin de semana.
Hace frío. Enero es uno de los meses más fríos del año. Conforme el climograma (gráfica que representa la evolución de la temperatura y de la pluviosidad sobre un mismo sistema de coordenadas) de la mayor parte de capitales españolas, enero acostumbra a ser, de media, el más frío de los meses de invierno.
Hay pocas horas de luz solar. La luz está asociada con el bienestar y el optimismo. Múltiples estudios prueban que, en un tiempo caluroso con muchas horas de sol, la ansiedad se reduce y la percepción de las cosas es más positiva. De igual modo, el frío y la humedad dismuyen la concentración y aumentan la fatiga.
¿Por qué razón el frío y la carencia de luz nos ponen tristes?

La carencia de luz y el frío favorecen la aparición del Trastorno Cariñoso Estacional (TAE), asimismo conocido como depresión estacional o bien depresión invernal.

La luz del sol, aparte de aportar al organismo vitamina liposoluble D (precisa para sostener los huesos fuertes), contribuye a la liberación de la serotonina, una monoamina neurotransmisora del sistema nervioso que inhibe la agresividad y potencia el optimismo; y la melatonina, una hormona que controla el reloj biológico y regula los ciclos de sueño y vigilia.

Cuando los niveles de serotonina y melatonina son bajos, la persona puede probar tristeza, enfado y abulia.
Los niveles de melatonina y serotonina son más altos a lo largo del día que a lo largo de la noche y, de igual manera, aumentan con el sol del verano y reducen con el frío y las lluvias del invierno.
Los síntomas más frecuentes del TAE son: irritabilidad, fatiga, ansiedad, incremento de peso y perturbaciones en el hambre. Hoy en día existen tratamientos con luces fluorescentes singulares que combaten el TAE incrementando los niveles de serotonina y melatonina, reduciendo de esta forma la sensación de depresión y favoreciendo el optimismo.