¿Son importantes los ojos?

¿Has pensado alguna vez todo cuanto te dejan hacer tus ojos? Gracias a ellos puedes enfocar objetos próximos y lejanos, distinguir un sinfín de colores y ver en condiciones de alta y baja iluminación. Para hacer todo esto (y muchas cosas más), los órganos visuales están dotados de unas estructuras muy complejas. Tanto, que hasta el propio Converses Darwin (mil ochocientos nueve- mil ochocientos ochenta y dos), primer científico en proponer la idea de la evolución biológica por medio de la selección natural, declaró que le parecía “absurdo al extremo” que hubiesen conseguido tal grado de perfección debido a la evolución. No obstante, multitud de estudios prueban que estaba equivocado: los ojos humanos se han desarrollado evolutivamente a lo largo de siglos hasta transformarse en los sorprendentes órganos que son ahora. Te resumimos el proceso ahora.

Todo comenzó con una mancha… Ciertos organismos unicelulares, como la Euglena, tienen una suerte de “mancha” formada por un conjunto de proteínas sensibles a la luz, que se conoce como “mancha ocular”. Las proteínas fotorreceptoras de la mácula ocular son capaces de transformar la energía óptica que incide sobre ellas en energía eléctrica (algo que se llama proceso de transducción). Merced a esto, dichos organismos unicelulares son capaces de advertir el comestible para, de esta forma, poder efectuar la fotosíntesis. De esta manera, se piensa que la mácula ocular es un ancestro primitivo del ojo humano.

…Y prosiguió con una copa. Para resguardar las células fotorreceptoras, ciertos organismos desarrollaron una suerte de copa que cobijaba la mácula ocular. Esta suerte de embudo hizo posible, además de esto, que se pudiese advertir mejor la procedencia de la luz, lo que suponía una ventaja para buscar comestible (ir cara la luz) y para resguardarse de los predadores (dirigirse cara la sombra). Ciertos vermes llamados planarias cuentan con estos “ojos” en forma de copa.

Ganando profundidad. Con los siglos, y puesto que daba ventajas evidentes a los organismos que la tenían, la copa se fue haciendo más profunda. Esto favoreció que la abertura delantera redujera en tamaño, dejando que en el ojo entrara solo un fino haz de luz y creando el efecto estenopeico, circunstancia que aumentó sensiblemente la resolución y redujo la distorsión. El “nautilus”, un ancestro del pulpo, tiene un ojo estenopeico.

Y entonces, llegó la lente. En ciertos organismos, la abertura de la copa se fue cerrando con una capa transparente de células que, al tiempo que dejaban la entrada de la luz, resguardaban las células fotorreceptoras. Esta lente de células trasparentes, dejaba además de esto la concentración del haz de luz en un punto, conocido como “retina” y, merced a la capacidad de mudar su curvatura, asimismo hacía posible en enfoque a diferentes distancias. Había nacido el cristalino.

Finalizando detalles. Cuando el ojo estaba formado como lo conocemos hoy en día, sus estructuras se fueron mejorando. Con el paso del tiempo, la cavidad que cobijaba la retina (con sus células fotorrecetoras, “nietas” de la mácula ocular), se fue llenando de líquido y este, por su parte, se transformó en tejido, dando sitio a la esclerótica, parte blanca del ojo que le ofrece su consistencia y favorece un funcionamiento inmejorable del mismo. Apareció entonces la glándula lagrimal, encargada de sostener la capa externa del ojo lubrificada y limpia de impurezas y, asimismo, el iris y la pupila, 2 estructuras que trabajan en equipo para ajustar la entrada de luz en el ojo. En paralelo a esto, el cerebro expandió su corteza visual para permitir un procesamiento de imágenes más limpias y llenas de color.

¿De qué forma van a ser los ojos del futuro? A pesar de que los ojos humanos son un jalón en la evolución, actualmente, diferentes conjuntos de científicos averiguan la forma de prosperar sus “prestaciones”. ¿Su objetivo?: diseñar implantes biomecánicos para progresar la calidad de vida de las personas que presentan deficiencias visuales y suministrar a las máquinas una visión tan precisa y flexible como la del ojo humano o bien, aun, superior. ¿No es pasmante?

Aguardamos que este blog post te haya ayudado a entender la evolución del ojo humano. Sin embargo, si deseas saber más, te animamos a que veas este vídeo del canal TED, creado por una O.N.G. volcada en la difusión de temas sobre tecnología, entretenimiento y diseño. ¡Seguro que te va a encantar!